El mundo de los créditos hipotecarios es muy amplio, por lo que es importante que antes de adquirir una casa o departamento te informes sobre cada uno de los detalles que influyen al momento de tomar esta decisión.

Es necesario que compares todo lo necesario antes de comprar una casa y uno de los puntos prioritarios son las tasas de interés.

¿Qué es una tasa de interés? 

La tasa de interés es el monto de dinero que corresponde a un porcentaje de la operación de dinero que se esté realizando.

La forma en la que funciona una tasa de interés es así:

Una institución financiera te otorga u ofrece un crédito para adquirir una casa, pero por este te cobra una cuota adicional que está incluida en el monto total a pagar.

A veces los intereses se deben saldar antes de cubrir el plazo del préstamo, es decir, se cobra en cada una de las mensualidades acordadas o hasta cierto porcentaje previamente acordado.

En otras ocasiones, el interés se paga hasta el final de la deuda, pero todo depende del tipo de tasa que selecciones, el plazo y la institución financiera.

Tipos de tasa de interés

En el mundo hipotecario las tasas de interés se dividen comúnmente en fija, variable y mixta; sin embargo, existen otras que también es necesario considerar. A continuación te desglosamos cada una de ellas.

Tasa de interés anual fija

Como su nombre lo dice se trata de una cuota anual cuyo monto no cambia, es decir, desde que la seleccionas la cantidad no se modifica durante todo el plazo que tienes para cubrir el crédito hipotecario.

Esto quiere decir que aunque exista inflación, tu porcentaje de pago no se verá afectado y esta es la razón por la que muchos optan por los intereses fijos, pues aunque son un poco más elevados, resultan menos riesgosos.

Tasa de interés variable

A diferencia de la tasa fija, la cuota en este tipo de interés varía de acuerdo a las fluctuaciones económicas, es decir, sufre constantes modificaciones que pueden hacer que la tasa se eleve o disminuya.

Esta variante se ajusta según el Banco de México y lo acordado en cada institución financiera.

Hay que tener en cuenta que este tipo de tasas aunque en un inicio puede ser más barata, el monto puede aumentar, por lo que es un riesgo del que debes estar consciente, ya que muchos optan por seleccionar este interés por ser “más barato”, pero cuando las fluctuaciones cambian es cuando el viene el problema.

Para seleccionar la tasa variable debes tener la seguridad de que tus ingresos son suficientes y que podrán sobrellevar una inflación.

Tasa de interés mixta

Cuando se combinan los intereses variables con los fijos surge la tasa mixta. Esta se dá cuando el acreditado y la financiera acuerdan un porcentaje de interés fijo para cubrir los primeros años del plazo, pero se hace un ajuste posterior para cambiar a la tasa variable.

La tasa mixta tiene como finalidad que durante los primeros años puedas mantener una tasa sin riesgos variables, mientras logras reducir el porcentaje del mismo para que los años siguientes saldes lo que falta con un porcentaje variable.

Tasa de interés creciente

Se paga una cantidad mensual baja del crédito hipotecario y mientras el plazo sigue su curso, las mensualidades van incrementando según el esquema de pagos que acordaste con la institución financiera.

Tasa de interés decreciente

Aunque es menos común, la tasa de interés decreciente se mantiene vigente en algunas financieras que ofrecen este esquema que va dirigido a aquellos clientes que son puntuales en los pagos.

Esta funciona cuando un acreditado ha completado 12 pagos consecutivos en tiempo y forma y la institución le ofrece un interés menor que se aplica sólo en los primeros años del crédito.

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